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¿Pornografía? No, graciasFuente: Catholic.net Autor: Álvaro Correa
Fontanella es una población que dista a escasos 30 kilómetros de Bérgamo, en el norte de Italia. En marzo del 2004 el Consejo del Municipio ha prohibido “abrir ejercicios comerciales que traten la venta, alquiler y cesión de todo título de material pornográfico de cualquier tipo”, y se manda además que “las publicaciones de libre venta en los quioscos o videotecas no sean expuestas a la vista del público”. Es una buena noticia. Lástima que no corra como reguero de pólvora. No fue recogida por ningún noticiero televisivo nacional ni internacional y a duras penas recorre la bota italiana. Cae silenciosa como un copo de nieve, pero su fuerza es imponente como una avalancha. Es una noticia que indica que la conciencia del hombre -mientras no llegue a pervertirse fatalmente- continúa iluminando “el bien que se debe hacer y el mal que se debe evitar”. El valiente Municipio de Fontanella hace frente a la poderosa industria de la pornografía que factura millones de dólares anualmente. Cierto que es como si una hormiga quisiera poner el freno a un caballo en galope, pero Fontanella ha hecho su parte y sirve de ejemplo para todos los que deseen sumar sus fuerzas a la noble causa de defender la dignidad y belleza del cuerpo humano. El ambiente en que nos movemos ha desenfocado la sexualidad humana y la presenta como un mero objeto de placer y no como una donación de toda la persona en un amor bello e íntegro. La era consumista sufre culpablemente el hambre de los placeres carnales porque ha venido privando el alma del hombre de los manjares del cielo. Fontanella apunta la lanza contra la publicidad actual que no se ruboriza de presentar el desnudo como un atractivo comercial y contra el tráfico de material pornográfico. Intenta desenmascarar la malicia que está detrás de una pretendida “naturalidad” en el uso del cuerpo humano, reducido a mero objeto de placer carnal. Es un esfuerzo que corre por los mismos rieles de la enseñanza cristiana, que valoriza la dignidad de la sexualidad humana, como don de Dios, para dar esplendor al cuerpo y a los sentimientos, evitando reducirlos a una banalidad. Hace relativamente pocos años, un trozo de material pornográfico era un escándalo. Pero golpe tras golpe, escena tras escena, portada tras portada, anuncio tras anuncio, se ha venido taladrando la resistencia del pudor y de la decencia, del mínimo respeto y de la dignidad humana. Y así parece que nadie se inquieta ya ante un cartelón provocador, clavado en un cruce de las arterias principales de las grandes ciudades. Hoy, sin pena alguna, corren los niños a los quioscos a comprar sus revistas de aventuras que el vendedor extrae entre un aparador de revistas pornográficas. La publicidad de la televisión y del internet no tiene escrúpulos para ofrecer productos de una manera en ocasiones obscena. Y en toda esta marabunta uno se siente apenado por la manipulación que las empresas publicitarias hacen de la mujer, que por antonomasia es templo del pudor. Quizás que los movimientos feministas estén de acuerdo que no es necesario presentar un desnudo femenino en el anuncio de una botella de agua mineral, de un champú o de un automóvil. ¡Pobre mujer!, por una parte le ofrecen una constelación de objetos de belleza, de vestidos y joyas, y, por otra, ponen en entredicho su dignidad dejándola a merced de las miradas perversas. La mente que está detrás de estas redes publicitarias juega conscientemente con las pasiones desordenadas del hombre y mete la espada en la dignidad de su cuerpo. No tiene en cuenta que el hombre y la mujer en su corporeidad han sido ennoblecidos por su condición de seres racionales y espirituales. Hay quien se cubre con el paraguas roto de la excusa de que la pornografía es un acto privado, cuando se trata de lo contrario, pues justamente la pornografía ofende la vida privada e íntima de las personas estableciendo una relación innoble con los demás. Los abuelos cuentan que antes había más decencia. Sin duda que sí. Pero hace cien o mil años como ahora y siempre, el hombre lleva dentro de sí un cúmulo de pasiones que necesitan la gracia de Dios y el trabajo personal para ser orientadas y sujetadas debidamente. La batalla contra la pornografía no se libra sólo en términos de leyes municipales. Es ante todo en el interior del corazón, en lo más hondo de cada persona, donde se toma conciencia de la propia dignidad de personas e hijos de Dios. Quien llega a este maravilloso descubrimiento, a esta estupenda realidad de saberse creado “a imagen y semejanza de Dios”, llega a la gozosa experiencia de reconocer que es templo de Espíritu Santo: se mira a sí mismo y a los demás con un respeto sagrado. Dice el catecismo de la Iglesia católica en el número 2354 que “la pornografía consiste en dar a conocer actos sexuales, reales o simulados, fuera de la intimidad de los protagonistas, exhibiéndolos ante terceras personas de manera deliberada. Ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico”. Para el cristiano y para todo hombre de buena voluntad queda claro que la pornografía no puede ser aceptada impunemente. Uno a veces se admira de la falta de sentido común de algunos padres de familia que se llevan las manos a la cabeza por el embarazo de una hija adolescente o por las denuncias sobre el desenfreno moral de alguno de sus hijos, cuando resulta que no han tenido la suficiente firmeza en su educación y con demasiada ingenuidad los han dejado crecer con “naturalidad” en medio de un ambiente licencioso y permisivo. Les dejan un margen amplio para sus diversiones, les permiten vestir como les viene en gana, a la moda -qué mal visten tantos jóvenes en este inicio del milenio: pantalones a medio caer, bombachos, jeans rotos, vestidos terriblemente ajustados, camisetas no mayores que unos tirantes, etc.-. Son adolescentes y jóvenes que se abren paso en la vida sin criterios maduros, carecen de un suficiente cultivo de las virtudes humanas como la voluntad, la conciencia, la responsabilidad, la reciedumbre, y de las virtudes espirituales y cristianas: la fe, la esperanza, el amor, la humildad, la pureza, etc. Si la matemática no falla, tarde o temprano estos chicos y chicas serán hijos problemáticos. La otra cara de la medalla también se da afortunadamente. Cuántos adolescentes y jóvenes llenos de vitalidad, rebosantes de energía y generosidad, que aman con corazón limpio, que han comprendido que el amor es entrega. Éstos han recibido de su familia y educadores los principios de una vida humana y cristiana completa, sin recortes. El tiempo pasa y ellos maduran creciendo en la alegría de la virtud que conquistan con esfuerzo e ilusión. La pornografía tiene su feudo donde el amor a Dios y su designio de amor sobre el hombre ha quedado en la trastienda, como una leyenda del pasado o un refugio piadoso para devotos. Las personas que alquilan sus cuerpos para esta empresa corren el riesgo de perder la sensibilidad de su alma. Uno a veces se pregunta: ¿no sucederá que el hijo o la hija de la modelo tal o del artista cual sienta vergüenza y pena por lo que su madre o padre hacen? ¿Qué sentimiento de rubor correrá por el corazón de un jovencito cuando vea la foto de su madre en la portada de una revista indecente que corre de mano en mano en un corro malicioso? Las incoherencias son un diente más del engranaje. Un día un niño quería ver una película pero su madre le dijo que no podía porque “era para mayores de 18 años”. La respuesta del niño fue la siguiente: “¿Entonces cuando tenga 18 años podré ver toda la pornografía que quiera?”. Este niño sin darse cuenta estaba denunciando la incoherencia de una sociedad que pretende quitar la malicia colocando una catalogación de edad. ¿Los mayores de 18 años tienen mano libre para la pornografía? ¿Su edad quita la malicia de este hecho? ¿Dónde se dice que el pecado pueda ser aceptado con la mayoría de la edad? Fontanella ha levantado su voz, aunque se queda sólo en una prohibición externa. Aún es incompleta, pero laudable. Queda abierto el horizonte de formar niños, jóvenes y adultos de mirada y corazón limpios, de nobles sentimientos, de fe y de amor sobrenaturales que reconozcan la dignidad que Dios nos ha concedido como hijos adoptivos. Esta labor se levanta en el interior de cada persona. La pornografía termina donde un corazón humano es limpio. La oración y la profundidad humana son medios para contemplar, valorar y defender la belleza del hombre y de la mujer que han sido creados “a imagen y semejanza de Dios”. Cuando Cristo afirmó que el cuerpo es templo del Espíritu Santo nos enseñaba que los templos son bellos y sagrados y que se deben conservar siempre dignos de Aquél que su dulce Huésped y Señor.
[Arriba] ¿Demasiados videojuegos? problemas evidentesLa adicción a los videojuegos provoca problemas. Desde dificultades familiares hasta bajo rendimiento escolar
Temas sexuales, expresiones groseras, imágenes violentas y otras relacionadas con el consumo de alcohol y drogas son en su mayoría los contenidos de un grupo importante de videojuegos según un estudio de la Universidad de Harvard. Los investigadores de la Facultad de Salud Pública de esa casa universitaria refirieron que estos contenidos no son especificados —conforme a ley— en las etiquetas de estos productos. Para llevar a efecto esta investigación se relevaron 396 juegos de video disponibles desde abril de 2001 y se examinaron al azar 81 de ellos. Las conclusiones revelaron que el 98% de los videos contenía violencia; el 42% mostraba imágenes sangrientas; el 27% incluía contenidos sexuales; otro 27% utilizaba lenguaje procaz; un 15% tenía drogas en su temática y un 7% poseía bromas insultantes. Otros datos son la trama de los videojuegos. Los investigadores detallaron que en el 90% de los casos el jugador debe herir a alguien para ser recompensado y en un 69% el objetivo que se persigue es matar. De hecho ya estos resultados han empezado a despertar gran preocupación a nivel mundial. Medidas al respecto, que incluyan información completa sobre el videojuego adquirido tanto para padres como para educadores, son desde el año pasado previstas por la Unión Europea. Acciones similares viene adoptando desde tiempo atrás, Estados Unidos. RIESGOS Y CONSECUENCIAS
Jugar provoca problemas. Desde dificultades familiares hasta bajo rendimiento escolar. El perfil del jugador es amplio: son hombres de edades tempranas. El carácter no es estándar: desde jóvenes asociales y agresivos hasta personas con buenas relaciones familiares y amistosas. El estudio de «Jóvenes y videojuegos. Espacio, significación y conflictos», desarrollado por el Instituto Nacional de la Juventud, Caja Madrid y la Fundación de Ayuda contra la drogadicción, revela que la edad de iniciación a esta adicción es temprana, aproximadamente desde los doce años y que son los hombres quienes la practican. Entre los problemas y consecuencias, el estudio revela que casi el 50 por ciento de los jóvenes jugadores reconoce haber tenido alguna riña debido a su adicción. El 21.4% ha sufrido alguna pelea en el entorno escolar; el 20.6% discute con sus padres; el 15.3% duerme menos de lo debido por jugar; y el 14.3% ha olvidado algún compromiso, lo que le ha ocasionado una pelea con amigos. [Arriba] Estamos Siendo Evangelizados y Llamados a EvangelizarTu familia está llamada a evangelizar.
En el séptimo capitulo del evangelio de San Lucas unos discípulos de Juan el bautizados le preguntaron a Jesús, "¿eres tú el que debe venir, o debemos esperar otro?" Por ser Iglesia, tu familia vive la vocación de ser el cuerpo de Cristo cuando alguien los mira y pregunta, "¿Es aquí donde está Cristo?" El ser el "Sí" a esa pregunta- "Sí", aquí es que Cristo vive" -es la vocación a la cual está llamada tu familia. El Papa VI declaró en su documento la Evangelización en el mundo moderno que tu fidelidad a esta vocación es tu "identidad más profunda". Como familia, tu unión en el amor es "testimonio sin palabras," la "vida auténticamente cristiana." Como lo dijo el Papa, "A través de este testimonio son palabras, estos cristianos hacen plantearse, a quienes contemplan su vida, interrogantes irresistibles: ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esa manera? ¿Qué es o quién es el que los inspira? ¿Por qué están con nosotros? Pues bien, este testimonio constituye ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz de la Buena Nueva." (Ev 21, 71, 14 y 41). Testigos en acción y palabra. La "vida auténticamente cristiana" que se mencionó que da el "Sí" a estas tres preguntas: "¿Crees verdaderamente lo que anuncias? ¿Vives lo que crees? ¿Predicas verdaderamente lo que vives?" (Ev 76). Defiriéndose a la tercera pregunta, el Papa Pablo VI recomienda lo que San Pedro llamaba dar "razón de vuestra esperanza." (1 Pe 3:15) Si queremos llegar al corazón de las personas nuestro testimonio tiene que ser personal. "En el fondo ¿hay otra forma de comunicar el evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe?" (Ev 4). Tu primera reacción puede ser: "Nadie se fija en mi familia y dice, "Ustedes tienen algo especial. ¿Qué es? Esto no va a pasar." Si esta reacción, no subestimes a tu familia de esa manera. Dios no lo hace. Porque ustedes forman una comunidad que lee y medita las Sagradas Escrituras, ustedes son la clase de familia que hace que las personas noten algo especial. Y si alguien les pregunta que es, la experiencia cristiana católica que poseen es la fuente de donde brotará "la razón." La Unidad que poseen es la "palabra exterior" por la cual Dios puede y va a hablarle su "palabra exterior" a los corazones humanos. Los que arriesgamos. La importancia de tu respuesta a tu vocación de evangelizar no se puede exagerar demasiado. La credibilidad de la Iglesia está en juego. Las personas, incluso católicos, creen en la Iglesia cuando los mismos católicos revelan el amor de Cristo. Por el contrario, las personas, incluso los católicos, no creen en la Iglesia cuando los mismos católicos no revelan el amor e Cristo. Como familia ustedes le dan forma al cuerpo de Cristo, un cuerpo que es visible. Cuando las personas los miran, se preguntan, "¿Está Cristo aquí?" O encuentran que Cristo no está presente y entonces "esperan a otro." La presencia en el mundo de una variedad de "religiones nuevas" indica que lo que se arriesga es la credibilidad del mismo Jesús. El Papa Pablo VI declara que la "unidad de sus seguidores no es solamente la prueba que somos suyos, sino también la prueba de que él es el enviado del Padre, prueba de credibilidad de los cristianos y del mismo Cristo." (Ev 77) Estas palabras hacen hincapié en lo que Jesús le dijo a su Padre, "Que todos sean uno...en nosotros: así se refería a tu familia y a todas las familias. Su credibilidad depende de tu testimonio. De ti depende que las personas se sientan atraídas a Cristo. La evangelización comienza en el hogar. Se puede considerar una pregunta: ¿Cómo es que una familia puede ser "auténticamente cristiana" para que otros experimenten a Cristo a través de ellas? La respuesta del Papa es: "La Iglesia comienza por evangelizarme a sí misma." (Ev 15) Ustedes comienzan en su propio hogar. Lo que van a contemplar aquí son sus objetivos, las prioridades que existen en su vida familiar. El Padre Basilio Pennington dice, "El tratar de enseñar el Evangelio con su inclinación hacia los pobres y su tendencia a la abnegación- "Si alguno quiere seguirme que se niegue a sí mismo, que cargue son su cruz de cada día y que me siga." (Lc 9:23) - y al mismo tiempo buscar los mimos placeres y objetivos del mundo materialista es condenarse a un apostolado inútil." Puedes convertir las prioridades del evangelio en tus prioridades si acudes al mismo evangelio. Puedes convertir estas prioridades en prioridades de familia si acuden a los evangelios juntos. En otras palabras, lean y mediten las Escrituras en familia. Empápese de la visión y de la inspiración que se encuentra allí y no se acobarden y desistan de la dedicación que pide el evangelio al decir que es algo "bueno pero imposible." Dialoguen y compartan sus experiencias religiosas. Busquen perdón y perdónense. Haga de la Eucaristía el Centro de su vida familiar y recuerden siempre por quien hacen todo esto: por Cristo, por su cuerpo, por los que los rodean- incluso los miembros de la propia familia- que lo buscan también. Hagan todo esto porque aman. Cuando tu familia se evangeliza de esta manera, "Esta Iglesia domestica, convertida por la fuerza liberadora del evangelio en "escuela del más rico humanismo" (G.S. 52), sabiéndose peregrina con Cristo, y comprometida con él al servicio de la Iglesia particular, se lanza hacia el futuro, dispuesta a superar las falacias del racionalismo y de la falsa sabiduría que desorienta al mundo moderno." (Puebla 437). Siempre
se necesita tener más dialogo con los sacerdotes. Por ser un
solo cuerpo todos los miembros de la Iglesia tienen una participación
en el sacerdocio de Cristo, su cabeza. Pero, "no todas las partes
tienen la misma función." (Rm 12:4). Los sacerdotes han
sido ordenados y poseen "la sagrada potestad del orden" para
"obrar como una persona de Cristo cabeza." (Vaticano II, Presbíteros
2). Una de las maneras básicas de aumentar la unidad en la parroquia
es mostrando aprecio a tus sacerdotes que son humanos como tú.
Por ejemplo, si se les alaba con sinceridad, se les hace entender que
se les valora como personas y como sacerdotes. La crítica, por
el contrario, disminuye su alegría y sus relaciones con las personas
que quieren servir. Debes fijarte en tu dedicación, fe, perseverancia.
Dales crédito porque se lo merecen. Puede aumentar
el aprecio que sienten por sus sacerdotes, religiosos y religiosas al
reza en familia por lo que conocen. También aumentan su sentido
de unidad con la Iglesia al rezar por el Obispo local y por el sucesor
de Pedro, el Papa. Al estas concientes de su unión con ellos,
están conscientes de su unión con la Iglesia del presente,
de pasado y del futuro.
Ustedes
pueden trabajar por la unidad cuando tratan de entablar amistad con
otras familias católicas. En algunas parroquias existen las Comunidades
Eclesiales de Base que "crean mayor interrelación personal,
aceptación de la Palabra de Dios, revisión de la vida
y reflexión sobre la realidad a la luz del evangelio; se acentúan
el compromiso con la familia, con el trabajo, el barrio y la comunidad
local." (Puebla 477). El reino de Dios se inicia en las familias
y comunidades eclesiales de base. "Es en éstas donde nacen
y se trasforman los lideres del futuro." (II Encuentro Nacional
Hispano de Pastoral, 1977). En un área metropolitana, unos 500
grupos fueron organizados. Al poder su atención en la fe y el
evangelio, estos católicos se dieron más cuenta de lo
que la fe que comparten significa para ellos. El organizador de estos
grupos fue el arzobispo de Krakow, el Cardenal Wojtyla, quien más
tarde se convirtió en el Papa Juan Pablo II. Un último
ejemplo de como podemos esforzarnos por conseguir la unidad es por medio
del examen de la vida parroquial. Esto lo pueden hacer cuando se reúnen
en familia para meditar las Sagradas Escrituras, especialmente cuando
usan las epístolas de San Pablo. Las parroquias de hoy son muy
parecidas a las comunidades cristianas a las cuales San Pablo se dirigió.
Su primera carta a los Corintios, por ejemplo, se la pudo haber escrito
a muchas parroquias de hoy. Su carta a los filipenses es que toda parroquia
necesita porqué menciona la alegría y la solarida. Descubran
las normas que San Pablo expone para la unidad y examinan la calidad
de vida de su parroquia. (Un libro muy bueno que pueden leer es Asambleas
Cristianas del Obispo Leonidas Proaño, obispo de Riobamba. [Arriba] Una “Guía” para ver la televisión en familiaComo complemento del especial sobre la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2004, de la sección “La Pregunta Católica”, les presentamos esta “Guía” práctica para ver la TV en familia La siguiente “Guía” ha sido elaborada por la Dra. Mª Rosa Pinto Lobo, Catedrática de Teoría de la Comunicación en la Universidad Pontificia de Salamanca (España) y ha sido difundido por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española. Aquí les ofrecemos un resumen de sus propuestas.
I.- QUIÉN 1.- Los padres tiene que preocuparse de los programas de TV que se ven en su hogar. Echarle la culpa al aparato de TV es la respuesta más fácil y cómoda. 2.- Los padres deben acompañar a los niños a ver los programas de TV. Esto facilitará a los progenitores el conocimiento de los efectos que determinados programas tienen en sus hijos. 3.- Los padres han de informarse del contenido de los programas con anterioridad al visionado de éstos. 4.- La familia debe estructurar su tiempo de esparcimiento con diferentes actividades alternativas a la TV, videojuegos, ordenador, etc. 5.- Los padres han de ser críticos con aquellos programas infantiles que no respeten los valores y derechos de los niños. 6.- Las familias tienen que organizarse y/o formar parte de las asociaciones de telespectadores para defender su derecho a un medio de comunicación digno, defensor de los derechos humanos y valores constructores de una sociedad responsable y siempre de la vida humana. 7.- Los padres tienen que resaltar y apoyar aquellos programas que, con dignidad y profesionalidad, favorecen lo mejor del ser humano desde una ética y una responsabilidad que tiene como objetivo atender y responder a las auténticas necesidades de la sociedad.
1.- Los padres tienen que enseñar a ver “programas de TV” y nunca a “ver televisión”. Este es el primer paso para iniciar a los más pequeños en la selección de contenidos. 2.- La familia ha de orientar a los niños hacia la conducta ejemplar de personajes reales mejor que héroes inexistentes o imaginarios. De estos últimos habrá que extraer lo mejor y contrastarlo con ejemplos de la vida cotidiana. 3.- Los progenitores tienen que presentar a los más jóvenes aquellos programas que muestren contenidos relacionados con el esparcimiento, la cultura, la naturaleza, etc., evitando aquellos insustanciales o superficiales. 4.- Los padres han de saber que, en muchas ocasiones, los llamados programas infantiles y/o dibujos animados no son tan infantiles. 5.- Los más jóvenes no pueden ver bajo su capricho cualquier espacio de la programación de TV. 6.- Los padres tiene que trasmitir en primer lugar los valores morales en la familia y, posteriormente contrastar y comprobar estos valores en los contenidos mediáticos. 7.- Los padres tienen que considerar también los anuncios publicitarios como un contenido muy importante de la TV y que ejerce una poderosa influencia hipnótica en los niños más pequeños. Sirva como ejemplo la relación de la Navidad con el consumo de juguetes donde los spots publicitarios son protagonista del mundo infantil. 8.- La familia tiene que dedicar su tiempo a programas de TV de calidad y evitar aquellos espacios que sólo sirven para perder éste. La TV es un medio de entretenimiento pero no tiene que ser de pésima calidad.
III.- CÓMO 1.- La TV tiene que encenderse cuándo se desea ver algún programa en concreto. No debemos tenerla en funcionamiento continuo y como fondo permanente de nuestras casas. 2.- La mejor forma de ver TV es alejar el control remoto. El “zapping” continuo construye un discurso incoherente y discontinuo que constata nuestra falta de criterio. 3.- La TV es un medio y, por tanto, no podemos convertirla en una niñera que distraiga a los hijos porque negamos la esencia del aparato de TV o la función que tiene que ejercer la familia en el hogar. 4.- La TV tiene que apagarse cuando el programa seleccionado ha finalizado. No hay que esperar a lo próximo que pueda interesarnos. 5.- La TV no hay que utilizarla como un valor en sí mismo que sirve para premiar o castigar las acciones de los niños. Estas prácticas la convierten en protagonista del proceso educativo. IV.- DÓNDE 1.- La familia tiene que disponer de un espacio común donde compartir el visionado, los comentarios, las críticas y valores que lleven a cabo los distintos miembros. 2.- Los padres tienen que evitar que los niños dispongan de su propio aparato de TV en su habitación. Esto facilita que los más pequeños vean cualquier programa sin compañía.
1.- La familia tiene que establecer unos horarios para ver programas de TV que no repercuten en la vida personal ni familiar. 2.- Los padres han de limitar el tiempo de visionado de espacios de TV. Nunca debe exceder de dos horas y es recomendable no más de una hora diaria. 3.- La familia tiene que convertir sus reuniones, por ejemplo durante las comidas, en momentos exclusivos de diálogo entre sus miembros y siempre sin contar con la presencia encendida de la TV. 4.- Los padres han de comprender que mirar la TV es más un hábito que un gusto y como tal hábito pude cambiarse por otro en el ámbito familiar. 5.- Los padres no tienen que permitir que los niños hagan sus tareas escolares con la TV encendida. VI.- POR QUÉ 1.- La familia tiene que considerar la riqueza de contenidos que ofrecen los medios de comunicación. Nos permite conocer otros países, otras culturas, nos informa, nos muestra las hazañas, nos descubre las maravillas de la naturaleza, las manifestaciones artísticas, etc. 2.- Los padres no pueden ocultar o prohibir un medio presente en nuestras vidas por los posibles peligros o riesgos que encierra. 3.- La familia ha de entender que como medios de comunicación éstos no son ni buenos ni malos, el calificativo que adquieran estará en función del uso que cada uno de nosotros haga de ellos. CONCLUSIÓN Los medios de comunicación social están en nuestras vidas. Es responsabilidad nuestra que lo que ellos nos ofrecen diariamente se convierta en un riesgo o en una inmensa riqueza.
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