Familias y problemas de conducta
Por Gabriela Córdova Olguín / Almas.org.mx Desde el comienzo de la vida la familia tiene una enorme influencia en el desarrollo de un niño, ya que depende de ella para obtener alimento, protección y seguridad para su propio bienestar. Con el nacimiento de los hijos es cuando se crean cambios importantes; la familia se debe reorganizar para enfrentar las nuevas tareas, y se vuelve indispensable la elaboración de nuevas reglas. En los primeros años de vida los niños están tratando de aplicar sus propias ideas, ejercer sus propias preferencias y tomar sus propias decisiones. Esta manera de conducirse la demuestran en la forma de negativismo, la tendencia a gritar ¡NO! como una forma de resistencia a la autoridad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que casi todos los niños manifiestan algún grado de negativismo y no por ello se debe pensar forzosamente que tienen problemas con la obediencia. Es importante señalar que el desarrollo normal no sigue una trayectoria libre de dificultades. Cuando una gran proporción de niños tienen una conducta «problema» se debe tomar en consideración la posibilidad de cambiar la situación como medio para aliviar la dificultad. Además, sería importante plantearse las siguientes preguntas: ¿es la conducta del niño generalmente apropiada dentro de niños de su edad? ¿Hay dificultades reales en el ambiente del niño a las que pueda atribuirse el problema? ¿Se ha producido algún cambio radical en la conducta del niño? ¿Cuánto tiempo ha perdurado el síntoma? Muchos problemas conductuales disminuyen o aumentan con la edad, o al experimentar cambios importantes dentro de la familia, o bien con la entrada a la escuela, cambios de domicilio, la llegada de nuevos miembros a la familia... Y tanto los padres como los maestros estarán al pendiente del comportamiento de los niños y, si éste persiste, se tendrán que tomar medidas de solución. Los niños necesitan que se les guíe de manera gradual hacia ser independientes, que se utilice la aprobación personal para recompensar sus esfuerzos y esto mismo ayudará en el desarrollo de su autoestima. El establecer límites firmes y bien definidos ayuda a los niños a detener conductas que podrían ser agresivas, o bien poner en riesgo su vida. Se tiene que explicar las razones de varias reglas y el beneficio de las mismas. También es importante establecer comunicación constante con el pequeño, conocer cuales son sus necesidades afectivas, y cuales son los problemas que está enfrentando para darle la confianza de que se le escucha cuando él lo necesita. La familia deberá aprender a negociar con los hijos y a enseñar las consecuencias del comportamiento que tengan, sea bueno o malo, y esto mismo les ayudará en su crecimiento como futuros adultos y a responder más tranquilamente ante el comportamiento que el niño presente en la escuela o en otros contextos.
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