Los orígenes de la Iglesia Católica.
Fuente: http://www.historialago.com Autor: N/A
Durante los tres años del Ministerio de Jesús se pusieron las bases para que los apóstoles continuaran la tarea agrupados en una misma Fe y una misma causa. La Iglesia es la estructura oficial de la comunidad de los cristianos.
Tras la subida del Señor a los cielos el germen de la Iglesia, los once Apóstoles que quedaron tras la traición de Judas, realizaron un primer acto eligiendo al sustituto del traidor. Cincuenta días después de Pascua, el día en que se celebraba la fiesta de Pentecostés, los Doce Apóstoles se encuentran meditando su destino, tratando de asumir lo mejor posible la gigantesca responsabilidad que han de cargar sobre sus espaldas. En ese momento, Dios envía al Espíritu Santo para que les cubra con su cálido aliento divino, acorazando su Fe y mostrándoles el Divino Camino a seguir. Junto a ellos se encuentra la Virgen María, a la que Dios llena de Espíritu Santo reconociendo en ella todas las virtudes humanas que acercan al hombre a su Creador. Pentecostés es el inicio de la misión evangélica de la nueva Iglesia que Dios envía para salvar al hombre de su propio mal: la Iglesia constituida por Cristo y abierta a los hombres por el Espíritu Santo.
Aquella Iglesia primitiva constituida por doce hombres y una mujer tiene hoy su continuación en nuestra Iglesia, con miles y miles de hombres y mujeres que, repartidos por todo el mundo, viven el Evangelio transmitiéndolo enseñando en facultades o curando enfermedades en la selva, oficiando la Misa o repartiendo ayuda a las víctimas de una catástrofe. La Iglesia, nuestra Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, es sin embargo obra de hombres que cometen errores. Esos hombres concretos que han cometido esos errores concretos y que todos los cristianos debemos aceptar y asumir con humildad, no desmerecen la obra de nuestra Iglesia, una obra inspirada por Dios que durante dos mil años ha transmitido incansablemente la Buena Nueva. Con los errores propios de una obra de hombres, pero también con los aciertos propios de la Inspiración de Dios.
La Iglesia de los primeros tiempos es la Iglesia de Pedro y Pablo, de la evangelización y de la persecución. La Iglesia de los primeros mártires. En esos momentos de gestación se produjo un conflicto entre los cristianos de origen griego y los cristianos de origen judío. Los cristianos helenos no querían tener que someterse a la Ley mosaica antes de ser bautizados ya que ello les imponía una serie de pesadas normas y rituales que ellos consideraban anacrónicos, como la circuncisión. Los apóstoles y cristianos notables se reunieron en el llamado concilio de Jerusalén, el primer concilio que gracias a los buenos oficios de Pablo consigue sacar la Buena Nueva del ámbito judío e inicia la evangelización de toda el Asia Menor y Grecia, abriéndose a toda la Humanidad, a todas las razas porque entiende que el Mensaje de Cristo es un mensaje universal, un mensaje católico. Pablo continuará la evangelización del ámbito griego mientras Pedro viaja a Roma. El año 64 el demente Nerón probablemente provocó el incendio de Roma para llevar a cabo sus absurdos proyectos urbanísticos sobre las cenizas de la Urbe, pero el pueblo se le echó encima sospechando la verdad y él no tuvo otra ocurrencia que echarles las culpas encima a los cristianos, considerados entonces una pequeña escisión del judaísmo. En esa primera persecución centenares de cristianos fueron martirizados, entre ellos Pedro y Pablo. La presencia de los dos apóstoles en Roma habrá de ser decisiva para la creación de una Iglesia que pasará a ser la más vigorosa y fuerte... y la más perseguida.
La Iglesia afronta el nuevo milenio con incertidumbre pero segura de cuál es su destino universal. |